MCZ - Maceió

Maceió

Verde agua

Por Ricardo Freire

La rambla más fotogénica del nordeste empieza en la playa Pajuçara, donde hileras de balsas esperan para llevar a los turistas a las piscinas naturales en el medio del mar. La ensenada gana un hermoso cocotal en Ponta Verde, y en el extremo, un faro. Después de la curva, las aguas represadas en la marea baja parecen aún más verdes, antes del mar abierto a la altura de Jatiúca.

¿Cree que los turistas se contentan? Por más bonitas que sean las playas urbanas de Maceió, acaban sirviendo de aperitivo para salir en búsqueda de aguas más bonitas, cocotales más densos, piscinas naturales más cristalinas.

De vuelta a la ciudad, después de un día de paseo, Maceió recibe al visitante con la más variada colección de restaurantes que usted puede encontrar en una capital de su porte. Del típico sururu a la comida peruana, la mesa de Maceió es tan apetitosa como sus playas.

O que fazer em Maceió

Cuando sienta pereza de tomar la ruta, vaya a la playa Ponta Verde, en puestos como Lopana y Danoa (excelentes también en el happy hour). Ponta Verde y Jatiúca tienen restaurantes, pero la zona de bares es Stella Maris, cerca del restaurante Divina Gula.

Si va al litoral norte, al regresar almuerce en uno de los buenos restaurantes de los altos de Ipioca. Pero si el destino del día es el litoral sur, la parada obligatoria es en los restaurantes sobre el canal de Massagueira. Antes de volver al hotel, pase en Pontal da Barra, donde rendeiras venden filé, el encaje tradicional de Alagoas.

Maragogi –y sus famosas Galés– está a dos horas de viaje. Si puede, programe una noche allá; el viaje se torna más agradable.

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