REC - Recife

Recife

¡Buen viaje!

Por Ricardo Freire

Cuando, a mediados del siglo XVIII, se construyó la capilla de Nuestra Señora Del Buen Viaje, no podía imaginarse cómo el nombre de la santa sería tan apropiado para el lugar.

Dos siglos más tarde, el buen viaje a Recife empieza en el desembarque en un aeropuerto muy moderno, a menos de diez minutos de la pequeña iglesia y de la principal región hotelera. Si su destino final está fuera de la ciudad, no hay problemas: ya está próximo de la salida para Porto de Galinhas y para el litoral sur.

Para quienes se quedan, el buen viaje va más allá de la playa –donde se forman tibias piscinas durante la marea baja– que lleva el nombre de la iglesia. Continúa en dos hermosos centros históricos –el de Recife y el de la vecina Olinda–, y en las atracciones de una metrópolis cosmopolita. Es un hecho: hasta quienes van en viaje de negocios nunca pierden el (buen) viaje.​

O que fazer em Recife

Compare la herencia holandesa de la Recife Antigua (como la torre Makaloff y la primera sinagoga de las Américas) con los tesoros portugueses de Olinda (el Convento de San Francisco, la Iglesia de San Bento). Vaya al barrio de Várzea para conocer el museo-taller de Francisco Brennand y la colección de arte y armas del Instituto Ricardo Brennand.

A 70 km de la ciudad hacia el norte, la isla de Itamaracá rinde un lindo paseo, con visita al Fuerte Orange, playa en Ilhota da Coroa do Avião y una pasada en el Proyecto Peixe-Boi. En el camino haga un desvío para ver el centro histórico de Igarassu.

Si pretende ir a Porto de Galinhas y volver enseguida, verifique la tabla de las mareas: las piscinas naturales apenas se forman en la marea baja.

volver